ErlendOye

Ha participado en algunos de los proyectos musicales más interesantes de los últimos años, se ha embarcado en una intensa carrera en solitario (de la que ya conocemos el primer single de su próximo trabajo), es un reputado productor y compositor para otras bandas y artistas y ha recorrido mundo incorporando a su catálogo las tendencias musicales de cada zona. Casi nada. Kings of Convenience, banda que formó junto a un amigo, fue la carta de presentación de Erlend Øye. Canciones de pop intimistas sobre guitarras acústicas, arreglos de cuerda y pianos que llevaron al pequeño dúo noruego a ser considerado un grupo de culto en todo el mundo, tocar en los festivales más prestigiosos y recibir el calificativo de los Simon & Garfunkel del siglo XXI.

Su segundo proyecto volvía a sorprender. Música más minoritaria, que no menos interesante. El cuarteto The Whitest Boy Alive, que hace poco anunciaba su separación, exploraba el pop desde su vertiente más bailable, pero siempre teniendo como base la electrónica más minimalista. La banda dejaba dos discos meritorios y canciones de la talla de la pegadiza Dreams.

¿Y qué ha quedado de Erlend Øye? Ha trasladado su residencia a Sicilia, ha compuesto en italiano y prepara disco en solitario. Una interesante carrera musical que nos ha dejado grandes momentos.

Homesick. El segundo álbum de Kings of Convenience esconde pequeñas joyas. El enorme single Misread, la épica bailable de I’d Rather Dance With You o la pista de apertura, Homesick. Un tema apoyado simplemente en dos guitarras acústicas y dos voces que se entrelazan al unísono de manera brillante y logran trasmitir magia. Pocas veces tan poco ha transmitido tanto.

Failure. El dúo Kings of Convenience tiene una larga carrera a sus espaldas, pero sólo cuatro trabajos en el mercado (tres si tenemos en cuenta que uno de ellos es de remezclas). El debut de de la formación no pudo ser mejor. Quiet is The New Loud (2001) venía precedido por la intimista historia de amor de I Don’t Know What Can I Save You From. Pero el álbum estaba lleno de pequeños singles de la talla de Toxic Girl o Failure, una de las pocas canciones en las que el peso de la voz recaía de parte de Erlend. La formula seguía siendo sencilla. Una voz principal que se alterna por momentos con otra que le acompaña y unas maravillosas guitarras acústicas, aunque en este tema encontramos una mayor instrumentación gracias a la aparición de instrumentos de cuerda y viento.

Burning. El debut del proyecto electrónico de Erlend Øye, The Whitest Boy Alive, no puede empezar de mejor manera. Burning se destapaba como un clásico instantáneo. La pista que abre el disco sorprende con unas cuidadas y pegadizas melodías electrónicas para envolver una canción que en su estado primario no deja de ser pop, el que puede tocarse simplemente con una pequeña guitarra y una voz.

La Prima Estate. Verano y alegría. El resultado de la etapa siciliana de Erlend Øye. Una preciosa pista de pop clásico (cantada en italiano) que mira de cerca a la tradición musical italiana de los sesenta y los setenta, de compositores como Franco Battiato. Un tema que se abre con el sonido de una flauta travesera, que cuenta con un estribillo pegadizo, una instrumentación clásica muy cuidada y con el que cuesta no emocionarse y recordar paisajes veraniegos.

Garota. Adelanto de su próximo trabajo, que verá la luz el tres de octubre. Erlend vuelve al inglés. Otro tema minimalista, con una producción cuidada que en esta ocasión destaca por apuesta por la melancolía y sus ritmos cercanos al funk y a la bossa nova.