• Cada vez más bandas nacionales con el inglés por bandera hacen las maletas y se lanzan a conquistar el mundo fuera de nuestras fronteras.
  • Es una realidad. Exitosos conciertos en cotos que hace sólo unos años parecían inalcanzables.

Washington, Nueva Orleans, Austin, Phoenix… la lista de conciertos que los zarauzanos Delorean darán en los Estados Unidos a comienzos del año que viene es interminable. Su factura de melodías pop sobre bases electrónicas es el mejor ejemplo de cómo las bandas españolas pueden triunfar en el extranjero. La formación, que salto a la actualidad hace poco tras haber sufrido un secuestro virtual en México, recorre Nueva York agotando entradas a su paso. “El problema en los Estados Unidos es que hay miles de bandas y te expones a no gustar, por lo que tienes que dedicar el doble de tiempo a la letra de las canciones y la pronunciación”.

Horas de avión, interminables rutas en furgoneta y mucho insomnio. Conquistar el mundo de gira siendo español es posible. Entre el público español ha existido siempre un debate cada vez que una banda nacional canta en inglés, ¿merece la pena siendo sus autores hispanohablantes? Ahora los grupos nacionales hacen las maletas y prueban suerte con su música. Una tendencia en crecimiento que demuestra que el inglés ha dejado de ser un impedimento para convertirse en un aliado.

La cantante de folk Lourdes Hernández, conocida bajo el pseudónimo de Russian Red, ha instalado su residencia en la ciudad norteamericana de Los Ángeles después de recorrer el mundo con su segundo trabajo. La también folk Anni B. Sweet ha llevado su música por rincones tan dispares del globo como Suecia y Japón. Los albaceteños Angelus Apatrida, estandartes del Heavy Metal en nuestro país, se encuentran realizando una larga gira europea con conciertos en ciudades como Londres, Glasgow y Cardiff. Y el mallorquín Luís Alberto Segura, alma máter del grupo de pop rock melancólico L.A., está a punto de culminar un tour que le ha llevado a tocar con éxito en Inglaterra, Estados Unidos y Canadá. Claros exponentes de como bandas y artistas españoles de todos los géneros aprovechan el inglés para lanzarse a una realidad que no ha hecho más que comenzar.

“Le tengo mucho respeto al inglés, puedes engañar a alguien de Albacete, pero no a un portugués y menos a un americano”, explica a este medio el vocalista y guitarrista de Angelus Apatrida, Guillermo Izquierdo. El albaceteño considera que salir de España a darse a conocer “ha sido como tirarse a la piscina desde el trampolín más alto” y aunque los inicios fueron complicados no se arrepiente de nada. “Te arriesgas a saltar y que no haya agua porque los gastos de una gira por el extranjero se triplican”, señala.

Los gastos son muy grandes y corres el riesgo de estrellarte, pero, ¿y si sale bien? “El hecho de tocar fuera de Mallorca para nosotros ya fue un reto pero te das cuenta de que si las cosas funcionan, el dinero llega”, explica Luís Alberto, el hombre detrás del grupo L.A. a la vez que deja claro que como en todo “hay que tener el gen emprendedor”. El mallorquín aclara que el público anglosajón es “muy talibán” y es muy difícil llegar a gustarles por lo que canta “mucho” en inglés y se esfuerza “en que la dicción sea la mejor posible…”.

Como explica Guillermo, cuando tocas fuera “intentas que el acento español no se note”. Su caso es particular, acostumbrado a telonear y acompañar a bandas norteamericanas a lo largo de Europa, su inglés es una mezcla de acento norteamericano y español “que llama la atención durante los conciertos”. “Eso sí, en ningún momento nos han acusado de hablar mal el idioma y los productores con los que grabamos los discos siempre nos han ayudado con la pronunciación y los posibles fallos en las letras”.

El viaje continúa. Luís está a punto de finalizar la gira de presentación de su álbum Dualize por España con un concierto el próximo día catorce de diciembre en La Riviera madrileña y ya se prepara para “volver a pisar el charco a comienzos del año que viene”. Es posible salir de España y triunfar. Sólo hay que lanzarse a la aventura. Aunque como concluye: “Si tu pronunciación es mala, apaga y vámonos porque no se la cuelas a muchos”.

L.A. – Stop the clocks