Leonor

  • Marlango pesentaba en Madrid su último y aclamado trabajo, Un día extraordinario, en el que abandonan el inglés para dar paso al castellano.
  • Extenso concierto de más de dos horas en el que a lo largo de veinticinco temas repasaron algunos de los grandes momentos de su carrera.

La Riviera juega en las ligas mayores. Pocos grupos consiguen llenar la multitudinaria sala madrileña. Marlango no es una excepción. Aun así, algo más de media entrada (un millar de personas) para un show que la banda definía como “el concierto cumbre de la gira de presentación de Un día extraordinario“, su último trabajo.

Marlango tuvo muchos problemas para levantar un show que acabó rozando la perfección. El inicio es cuanto menos nefasto. Las canciones se suceden unas tras otras a gran velocidad y el público no responde, la voz de la actriz Leonor Watling queda enmarañada entre una ristra de instrumentos y para colmo, mucha gente llega tarde a la sala pensando que el concierto es a las diez y no a las nueve.

Hold me tigh es el punto de inflexión de la noche. Leonor Watling habla con la primera fila, se queja a los técnicos de sónido y se mete al público en el bolsillo con la sorprendente interpretación de un tema que no entra en las quinielas de canciones favoritas de la banda por parte de los fans.

Fria, algo distante y parca en palabras. No importa. Leonor se basta de su portentosa voz, más impresionante en directo que en los discos, para cautivar al público. Ataviada con un espectacular vestido amarillo y taconazos rosa chicle, no duda incluso en bromear con los asistentes: “Al cantar en inglés se me olvidaba la letra en los conciertos y me la tenía que inventar, pero como era inglés nadie lo notaba. Para evitarlo hemos decidido pasarnos al castellano”.

Se suceden las canciones. Play boy play, Pequeño vals, Gira… El repertorio se completa con tres versiones: Semilla negra, de Radio Futura, Pétalo de sal, de Fito Páez, con una interpretación soberbia, y el homenaje a Antonio Vega con El sitio de mi recreo, segundo gran momento del concierto.

It’s All Right es la cumbre. Leonor Watling se cambia de vestuario y aparece en el escenario vestida comodamente con unos vaqueros y una camiseta. Comienza la fiesta. Centenares de personas cantando uno de los primeras temas de la carrera de la banda: “So come on and do your little dance, do your little dance for me, there´s everything  you need to do. A little, little, little dance for me”.

A partir de ahí la conexión con el público es total. Incluso se permiten tocar por segunda vez Dame la razón, primer single de su último trabajo, en esta ocasión sonando mucho mejor que al inicio del concierto. Queda tiempo para falsas despedidas, para dedicar el disco a la gente que siempre les ha apoyado y para tocar Shake the moon, tema salido de su segundo álbum, Automatic imperfection.