Dorian

  • La banda catalana Dorian busca nuevos caminos sonoros en ‘La velocidad del vacío’.
  • Han tenido que pasar cuatro años hasta recibir un nuevo trabajo por parte del grupo.

“No nos gusta repetirnos y para no repetirte tienes que darte a ti mismo el tiempo de seguir madurando. Si sacas un disco al poco de lanzar el anterior es posible que te quede muy parecido, si dejas más tiempo, puedes seguir escuchando nueva música y dando un giro a tu estilo”.

La banda catalana Dorian es una de las formaciones más interesantes y personales del panorama musical español. Facturan canciones de pop electrónico, oscuras y llenas de sintetizadores. Y lejos de estancarse, el grupo opta por arriesgarse en su nuevo trabajo y buscar con acierto nuevos caminos sonoros.

Los comienzos del álbum no distan mucho de los anteriores discos del grupo y aun así encontramos algunas de las mejores canciones de la carrera de la formación como Tristeza, que sorprende con sus guitarras y su distorsión o el himno Los amigos que perdí. La segunda parte del disco asombra por su cambio de registro, como demuestran temas como El temblor, el gran acierto del álbum, una canción de pop clásico llena de sintetizadores y guitarras capaces de transportarnos a los sesenta, y Arde sobre mojado, con sonidos más cercanos a los noventa.

Belly Hernández, piano, teclados y programaciones, deja claro que tenían que arriesgarse y probar nuevos sonidos con su nuevo trabajo: “Una banda no tiene que tener miedo a experimentar con otras maneras de hacer su propia música”.

“Un grupo no puede pensar en refugiarse en su zona de confort. Si hiciéramos un disco partiendo de las premisas del anterior no tendría gracia ni sentido, qué aburrimiento”, añade.

La misma opinión la comparte su compañero Marc Gili, vocalista, letrista y guitarrista de la formación, aunque añade que en los conciertos se verá que “no hay una marcada diferencia” con respecto al anterior sonido de la banda: “En el fondo seguimos siendo Dorian”.

“Pero es obvio que en parte hay que arriesgar, primero por la salud de la banda y en segundo lugar porque, a pesar del riesgo a equivocarse, si no te arriesgas no aciertas”. Como sintetiza Belly, muchas grandes bandas en un momento dado han probado nuevos sonidos. “Leonard Cohen tiene una ranchera y encima mola”, explica riéndose. “Está guay dejarse llevar y hacer cosas que nunca se supone que escucharías en una banda”.

Hay vida más allá de Dorian

La velocidad del vacío no tiene aún una semana y la banda ya está pensando en su siguiente objetivo. “Tenemos pensado ponernos a hacer música en una onda totalmente diferente”, desvela Marc. “Hay ideas para otros proyectos”.

Desde el lanzamiento hace ya cuatro años de La ciudad subterránea, un éxito de crítica y público, que lanzó la carrera de la formación, el grupo no ha tenido “casi tiempo para descansar” y “hasta después del verano” no profundizarán en su futuro. Como explica Belly, primero les gustaría descansar un poco ya que “la gira del anterior disco se juntó con la preparación y la grabación del nuevo”.

Eso sí, “cuando descansemos este verano nos pondremos a realizar cosas diferentes a Dorian”, comenta Marc añadiendo además que si una cosa tiene clara es que la banda “no puede tardar cuatro años” en volver a lanzar un trabajo.

“Todo tiene una explicación”, señala. “Con La ciudad subterránea nos tocó abrir camino en países como México, Chile o Argentina, y como tenemos una estructura muy pequeña, hemos tenido que abrir camino a base de picar piedra, poco a poco”.

“Vivimos como personas normales”

Pocas formaciones españoles se pueden permitir vivir de la música en los tiempos que corren. Dorian lleva años viendo recompensado su trabajo y esfuerzo por parte del público y tienen la suerte de centrarse exclusivamente en hacer lo que más les gusta.

“Dicen que la música no da dinero, lo que no da es mucho dinero. Nosotros vivimos como personas normales“, desvela Belly. “Hemos tenido la suerte de traspasar una barrera y poder dedicar tiempo todo nuestro tiempo a nuestra carrera: mejorar el directo, ensayar más horas, dar clases de tu instrumento para mejorar…”.

“A mí me ha permitido mejorar como letrista”, comenta Marc. “Con los dos primeros discos hacíamos otros curros y no tenía casi tiempo para componer”.

Sentirse libres

El nuevo disco de Dorian es auto producido. La banda tenía claro que, aunque luego una discográfica se encargara de la distribución, las canciones tenían que pertenecerles.

“No depender de nadie te permite además hacer la música que sabes que deberías de hacer en un momento concreto”, explica Belly. “Muchas multinacionales por ejemplo ‘matan’ a los artistas por que les presionan por todos lados, les meten miedo y acaban haciendo productos planos, mediocres”.

“Además hacemos música pensando en nosotros mismos. No puedes hacer aquello que le puede gustar al público, porque eso es imposible. Tienes que hacer aquello que te pida el tiempo y tu felicidad. Es una locura ajustarse a la gente por tener miedo al resultado“, indica Marc. “El miedo es una trampa mortal en la creatividad”.

Un viaje a los noventa

Dorian decidió desde el principio que “había que ir a lo grande con La velocidad del vacío”. Con ese objetivo en mente, decidieron no escatimar en gastos y grabar en México con un productor de renombre.

Marc considera que “el productor ha influido en el puro sonido del disco”. “El nuevo álbum había que grabarlo en Analógico. El productor formó parte de la era dorada del pop británico de los noventa por lo que tiene un control total del mundo analógico”.

“El productor nos han enseñado a enriquecer los sonidos. Por ejemplo, en vez de grabar al uso una batería, hemos grabado capas y capas de percusión. Las baterías se iban engordando en el estudio”

Como bromea Belly: “No sé cómo va a sobrevivir nuestro batería con todo lo que tiene que cargar en la gira”.

Dorian – El temblor