Russian-Red

Abandona España, se enamora de The Killers y se vuelve más eléctrica que nunca. La joven cantante de folk Lourdes Hernández, conocida bajo el pseudónimo de Russian Red, se ha mudado a Los Ángeles, se ha teñido de rubio y ha sabido entregar algunas de las mejores composiciones de su corta carrera. Una reinvención necesaria.

Casualidades del destino. Una amiga le enseñó a tocar canciones cuando sólo tenía trece años. Por aquel entonces Lourdes nunca imaginaría que la música se convertiría en su vida. Y la discográfica Eureka, con la que acabaría teniendo problemas, la descubriría con veintiún años. La magia y la sencillez de I Love Your Glasses (2008) fue la carta de presentación de una artista que supuso una revolución en el panorama musical independiente nacional. Una ingeniosa campaña de Häagen Dazs con una de sus canciones hizo el resto. Lourdes vendió más de 40.000 copias, una barbaridad en plena crisis de la industria.

Y siguió la magia. Fuerteventura (2011) fue un éxito instantáneo y le llevó a recorrer el mundo. Un trabajo que ha vendido tantas copias fuera como dentro de España. Un soplo de aire fresco plagado de referencias al pop clásico de los años sesenta que encandiló al público y la crítica y que contenía himnos de la talla de I Hate You But I Love You y The Sun, The Trees.

La expansión internacional de Lourdes toma más relevancia en su nuevo trabajo. Una apuesta valiente para empaparse de nuevas influencias, mejorar su inglés y grabar con un productor de prestigio como Joe Chiccarelli (My Morning Jacket, The Killers…). De hecho la influencia de estos últimos en su nuevo trabajo es notable.

Agent Cooper está dedicado a los hombres que han marcado la vida de Russian Red. Desde el protagonista de la serie de culto Twin Peaks (título del álbum) e ídolos como el poeta Pablo Neruda, hasta el líder de los Arctic Monkeys. Todas las canciones están basadas en un hombre de su vida. y destacan poderosamente el single de presentación, Casper, lleno de acertados y pegadizos cambios de ritmo, y John Michael, dedicada a su primer amor de instituto. Llamada a convertirse en el nuevo himno de la madrileña, un tema con inevitables referencias a la última etapa de la banda norteamericana de pop guitarrero The Killers y a la música pop de los años ochenta.

El estribillo de Michael P, el arreón final de Xabier, las melodías de Alex T con una letra cautivadora… momentos que hacen aún más grande un álbum que sólo se ve deslucido en los instantes finales con las baladas Neruda y Tim B, que más que suponer una vuelta a los orígenes de la artista, no alcanzan el nivel ni de las nuevas ni de las nuevas antiguas composiciones.

Queda por ver como acabará el viaje de Lourdes teñida de rubio recorriendo América y si el paso al lado eléctrico funciona bajo de los escenarios. De momento tenemos a una artista que ha sabido reinventarse y entregar un álbum que sin llegar a la perfección supone un paso adelante en su carrera. 8