El folclore de nuestro país. La banda formada por Pablo Maronda y Marc Greenwood (bajista de La Habitación Roja) es una rara avis en el panorama musical español. Facturan preciosas canciones de pop que reivindican la tradición popular española que inauguraron grupos como Vainica Doble o Los Brincos, pero alternadas con momentos más guitarreros y claras influencias del folk americano. Su debut (El Fin Del Mundo en Mapas) era sorprendente y su segundo álbum reivindicaba con éxito su fórmula de canciones con miras a la música española de épocas pasadas (temas como Volverás o Sin Ministerio son imprescindibles).

El regreso de Maronda. La banda publica nuevo trabajo, Vibraciones. Un álbum exquisito de sólo diez temas en los que la formación sigue las bases de su sonido. La banda no sorprende (no hay cambios) si bien es cierto que las guitarras toman protagonismo. Siguen los dramas amorosos, la nostalgia, bellas melodías… ¿Esto es malo? Hay bandas capaces de facturar trabajos tan interesantes que no quieres que cambien nunca. La emoción disminuye pero pocas formaciones nacionales actuales son capaces de diseñar canciones de pop tan preciosas.

Brindar Con Detergente es el comienzo. Los primeros compases marcan el protagonismo de las guitarras y el inicio de las historias amorosas. “No quise hacerlo, te dije la verdad, me vas a perdonar…”. Frescura e inmediatez. Quemando Cromo, primer single del álbum, se torna como la canción más interesante. Una melodía con bonitos arreglos (que se aleja de la vertiente acústica de Maronda) sustentada en potentes guitarras capaz de recordar por momentos a bandas de la talla de Los Planetas. Un dúo a dos voces, donde destaca la colaboración de Marina Gómez (exvocalista de Klaus & Kinski), que gana en intensidad según avanza (la escucha se torna obligada).

Llega Nefertiti y Maronda vuelve a incidir en la religiosidad (otro de los temas recurrentes de su carrera). Otra canción capaz de mejorar según avanza. También hay hueco para momentos más calmados. La acústica de Pastoral de Tierras Baldías o La Fe Inmortal (uno de los grandes momentos del disco). Toques acústicos, atmósferas embriagadoras y una de las melodías más bonitas del álbum. Y justo después sorprenden los preciosos sintetizadores de Improvisado.

No todo son halagos, temas como El oráculo o Ajoblanco bajan ligeramente el nivel de un trabajo recomendable. Otro paso más dentro de la carrera de una de las formaciones nacionales más interesantes de los últimos años. ¿Quién dijo que la tradición había muerto?