Llewyn Davis y su voz melancólica. Su guitarra y la soledad. Nunca sonrie y desprende tristeza y pesimismo. No tiene casa propia, la mujer de sus sueños no le quiere y el compañero con quien formaba un dúo se ha suicidado. Y sin embargo sus canciones son desgarradoras. Brillantes. Los hermanos Coen sorprenden con una película que fascinará a cualquier persona que ame la música.Greenwich Village, años sesenta. Territorio de leyendas como Bob Dylan, Joni Mitchell o Tom Paxton. Una de las épocas doradas de la música norteamericana. El escenario no puede ser mejor. Los hermanos Coen construyen una de las mejores películas de los últimos años y de su filmografía gracias a una historia de perdedores y su lucha por salir adelante, en este caso, la historia de un solitario músico de folk en su intento de triunfar y hacerse un hueco en el lugar más competitivo posible.