KeiraSi tienes una buena banda sonora, tienes una película cautivadora. ¿Quién no recuerda la fantástica cinta irlandesa Once? Una historia de amor rodada en sólo dos semanas con poco presupuesto que maravilló al mundo y acabó ganando el oscar a la mejor canción. I don’t know you. But I want you… (No te conozco. Pero te quiero). El tema Falling Slowly nos sorprendió y conquistó de forma sutil. Un piano. Dos voces que se empastan. Y una historia de amor. el viaje de Glen Hansard y Markéta Irglová en Once no sólo es mágico, sencillo y tiene visos de realidad. Se volvió real.

Llewyn Davis y su voz melancólica. Su guitarra y la soledad. Nunca sonrie y desprende tristeza y pesimismo. No tiene casa propia, la mujer de sus sueños no le quiere y el compañero con quien formaba un dúo se ha suicidado. Y sin embargo sus canciones son desgarradoras. Brillantes. Los hermanos Coen sorprenden con una película que fascinará a cualquier persona que ame la música.Greenwich Village, años sesenta. Territorio de leyendas como Bob Dylan, Joni Mitchell o Tom Paxton. Una de las épocas doradas de la música norteamericana. El escenario no puede ser mejor. Los hermanos Coen construyen una de las mejores películas de los últimos años y de su filmografía gracias a una historia de perdedores y su lucha por salir adelante, en este caso, la historia de un solitario músico de folk en su intento de triunfar y hacerse un hueco en el lugar más competitivo posible.